Intérpretes

Aziz Samsaoui, kanún y Dirección       
Youssef el Houssani, voz y laúd              
Fathi Benyakoub, violín         
Mouhssine Kouraichi, percusión  
Khalid Ahaboune, darbouga

Mohamed Bable, danzas Derviche

YINNAN AL ANDALUS

Música sufí y danzas derviches

AL-MAQAM
Aziz Samsaoui, director


El sufismo representa pureza y sabiduría, cultivando el corazón y siguiendo el camino del Amor. Un sufí es alguien con los pies en la tierra y la mente en el cielo. Este camino se basa en la Armonía, la Belleza y el Amor, buscando la espiritualidad a través de la unidad con Dios y su Creación, abarcando todo, todos y el universo.

El sufismo se puede practicar a través de diversas disciplinas como la meditación, los mantras o wazifas (recitaciones habladas o cantadas), la danza, la música, la poesía y los relatos.

Nos centraremos aquí en la música destinada a alcanzar un estado de celebración extática mediante ritmos y danzas típicas del entorno sufi.

El canto sufí no solo facilitó la instrucción iniciática en torno a un sheikh (maestro) y su grupo de discípulos (tariga), sino que también transmitió al pueblo el aspecto más emotivo y religioso a través de conciertos espirituales, la danza sagrada, la música instrumental con el Oud, tambores y címbalos, y la repetición del nombre de Dios (dikr). Esta repetición sistemática del nombre divino en melodías como «La illa ha illa ‘llah», junto con la pronunciación correcta, conduce a estados especiales.

Los cantantes que lideran estas ceremonias son los munshid, quienes también marcan los momentos de silencio. Esta ceremonia, con sus momentos de intensidad, está relacionada con el concepto de makam, que se refiere a la realización de la unidad a través de varios estados.

En esta ceremonia, con la presencia del sheikh y «dirigida» por el munshid, participan otros miembros llamados zakira, quienes también contribuyen a la escala cromática con microintervalos y aumentan el tempo, al mismo tiempo que siguen la dirección del munshid, todo de manera natural y sin esfuerzo aparente.

Este proyecto combina tres de estas prácticas sufíes: la poesía, la música y la danza. Va más allá de ser simplemente un espectáculo musical; ofrecemos una propuesta para la meditación que puede ayudar tanto al público en general como a los creyentes en su propio camino espiritual.

Un cuento sufí del siglo XIII relata que en una ocasión, un sabio dijo: «La música es el chirrido de las Puertas del Paraíso». Una persona de mente cerrada respondió: «No me gustan los chirridos de las puertas», a lo que el sabio replicó: «Yo oigo las puertas cuando se abren, pero tú las oyes cuando se cierran».

En árabe, Al-Maqam es el fragmento o escala musical donde se desarrolla la música mágica del oriente con el concepto de «Tarab», que alude a las sensaciones o sentimientos que la música despierta en el alma. En la España musulmana, este arte estaba ligado a los procesos cósmicos y a los estados de ánimo humanos. Al-Andalus desarrolló una música compleja y delicada que se alimentaba de las culturas Magrebíes, Hispana y del cercano oriente. El refinamiento persa, de la mano de Ziryab, la sobriedad árabe y la jovialidad bereber se fusionaron con la herencia hispano-visigoda y hebrea para crear en el califato y los reinos de taifa un arte autóctono.

La música y la poesía andalusí nos cuentan hasta qué punto el valor del amor era necesario y útil para el desarrollo y la prosperidad de toda la cultura arabo-andalusí.

Dice el poeta:

«¿Por qué motivo me abandonas? Hasta la luna dejó de salir y el sol no brilla. Me abandonas sin ningún motivo.»

La noche también tenía su valor, hasta el punto de que los amantes la alaban y la esperan con gran ansiedad:

«La puesta del sol ya se está anunciando, ya no aguanto verte lejos de mí. Hasta los pájaros cantan allí por las frescas hojas. Mi amor me pide que sea paciente, que ya llega la noche. Dice el amante que lo bueno de la vida es procurar aprovechar la noche.»

Estas músicas y cantos se encuentran en el norte de África, en el Magreb, siendo la mejor forma de manifestarse a través de la cultura tradicional, cuyo mejor ejemplo sería la ceremonia de la boda o la noche andalusí que presenta este programa.

Aziz Samsaoui nació en Tetuán, Marruecos. Se formó en el Conservatorio de Música de Tetuán, donde realizó estudios de laúd y violín andalusí bajo la dirección de Telemsani, entre otros maestros destacados. Formó parte de la Orquesta Joven de Música Andalusí de Tetuán, con la cual ha ofrecido recitales en festivales a nivel nacional. Su trayectoria artística se ha enriquecido con colaboraciones y grabaciones con diversos grupos, abarcando géneros como la música andalusí, el flamenco y la música antigua, incluyendo proyectos como Al Andaluz Project, Capella de Ministrers | Carles Magraner, Yinnan Al Andalus y Veterum Mvsicae. Destacan sus participaciones con la Orquesta Filarmónica de Málaga, en la obra «Usúl» de Eneko Vadillo, y sus colaboraciones con Cinco Siglos y Alia Música (Medieval Mudéjar Sefardí).

Aziz Samsaoui ha sido parte de varios festivales de renombre tanto en España como en el resto de Europa y el Norte de África. Además, ejerce como director del Festival de Música Antigua de Granada (festivalmag.es).